Napoli, Italia, Mayo 2018.

Viajamos a este país donde tenemos nuestras raíces en diferentes ciudades. Por los abuelos visitamos Ferrara, que en otra oportunidad merecerá una historia aparte, pero esta vez nos queremos centrar en Nápoles, al sur de la bota, en la región de Campania donde la sangre tana tiene más identificación con Argentina.

Cuando organizamos el viaje y como buen futbolero uno de los destinos era la ciudad que ama a Maradona y es cuestión de solo pisarla para darte cuenta que se vive y respira fútbol y por sobre todas las cosas se respeta y admira a Maradona.

Partimos temprano desde nuestro hospedaje en la ciudad de Pompeya, a escasas cuadras de la entrada de la antigua ciudad sepultada por la erupción de Vesubio. Con la “Circumvesuviana” nos trasladamos desde “Pompei Scavi” a “Porta Nolana” y de ahí un transporte que nos llevaría a los pies de un estadio mítico como el San Paolo (hoy Diego Armando Maradona).

Nada más llegar se pueden ver los carritos en la calle con la venta de todo tipo de productos futboleros con las estrellas más importantes que han pasado por Napoli pero entre estas estrellas hay una que nos atrevemos a decir que es aún más importante que la propia familia: Diego Maradona.

La intención era, como mínimo, poder llegar a los pies del estadio para poder tener la foto en el templo donde brillo el Diego.


Una vez con la foto deseada fuimos por mas, la intención era entrar a sus tribunas. Dimos la vuelta completa hasta que encontramos una puerta que estaba entrecerrada, apoyada y una persona empleada del estadio del otro lado. Solo bastó decir la palabra mágica: “Somos Argentinos, Maradona” para que nos inviten a pasar. “Rápido, una foto y salen porque no se puede” en un hermoso italiano bastante entendible, nos dijeron.

Como una criatura que va a Walt Disney, nos metimos de cabeza a la platea lateral, y nos deslumbramos con la inmensidad del estadio. A nuestros pies la casa del Napoli, la ciudad de Maradona. Sacamos todas las cámaras posibles y nos guardamos en nuestra retina el haber pisado el estadio donde fue, es y será tan amado uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol mundial.


Pasados unos minutos nos pidieron que por favor salgamos y ante una catarata de agradecimientos cruzamos felices la puerta de entrada y nos dirigimos a seguir recorriendo Napoli, un lugar bastante similar a nuestro querido Buenos Aires.

Caminamos varias horas las calles. Lo más deslumbrante de todo es el amor que esa sociedad tiene por el fútbol y especialmente por Maradona. Grafitis en las paredes, santuarios en los restaurantes y bares, estampitas y rosarios con la cara del Diego a la venta y el escudo del Napoli por donde quiera que camines.



Desde Travelholics.AR y como amantes del fútbol decidimos rendirle este minúsculo homenaje a un tipo que muchas veces hemos criticado por sus decisiones, pero tantas otras elogiado por la magia que soltaban sus pies cuando pisaba la cancha. Como hincha del fútbol, pedimos disculpas por tantas veces intentar juzgarlo, es imposible saber cómo hubiera vivido cada uno de nosotros siendo Maradona y agradecemos eternamente los logros y alegrías que le dio al pueblo Argentino e Italiano. Ho visto Maradona.

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